Los niños pequeños pasan la mayor parte del tiempo
jugando. ¿Cuál es el valor del juego, entonces? Es verdaderamente importante
desarrollar un acceso lúdico al aprendizaje para estimular el interés y lograr
una mayor concentración. De este modo se crean en la memoria estructuras de
conocimientos que asocian placer con aprendizaje, así como una estrecha
relación entre enseñanza y castigo puede generar rechazo.
Jugando se comprueba también hasta dónde pueden llegar
algunas acciones incluso es posible traspasar los límites con relativa
impunidad. El juego refleja la necesidad del niño de llevar a la práctica la
realidad que ha observado anteriormente y de relacionar estos conceptos con los
que están establecidos en su memoria.
A través del juego consigue ensayar conductas que en la
vida real nunca podría practicar.
Jugar con el lenguaje es de vital importancia
para el desarrollo, y el niño puede perder muchos significados de palabras,
inferencias y gestos si no lo hace sistemáticamente. Tanto el juego que imita
aspectos de la vida real como el que nace de la imaginación del niño son un
estímulo para que el lenguaje prospere. Además, en la escuela las experiencias
se transmiten por medio del lenguaje, y su dominio es fundamental para
conseguir buenos resultados académicos.
La información ha sido extraída del siguiente libro:
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